Etapa 1: Neu-Isenburg – Barcelona

DB Autozug

autozug copy

Cuando le comuniqué a Stefan mis intenciones de no dejar de motear, y de mi idea de irme a pasar el invierno a España, me comentó de un tren especial que va de Alemania a las fronteras de España a Italia, y lo atractivo del caso es que pasa uno la noche en camarote (cabina) mientras la moto (o auto) va atrás en vagones especiales, ahorrándose uno horas y horas de conducción, combustible, hoteles, etc.

Ya sabía yo algo de este tren, inclusive lo había visto físicamente en Viena, pero no se me había ocurrido usarlo. Ya hecha la decisión, comenzó el proceso más importante y un aspecto de estos viajes que más disfruto: La planeación del viaje.

Hay románticos de los viajes (en moto o en lo que sea) que dicen que no hay que planear, sino mantener la espontaneidad del viaje y resolver los problemas como y cuando se presenten. Quizás sea cierto y sea lo adecuado para la aventura, pero no es para mí, pues tengo muchas limitaciones y factores a tomar en cuenta, principalmente la falta de tiempo y estar sujeto a itinerarios de tren, avion, y tiempos de conexión. Además, el simple hecho de que me toma ocho horas volar a Madrid o Barcelona, y de ahí tengo que tomar otro vuelo o montarme en el tren hacia donde esté la moto. Esto es lo que hay que hacer para mantener este proyectito de viajar por toda España, y administrar el tiempo se lee más fácil de lo que se hace, como ya he aprendido.

En fin, planear y componer el itinerario para volar a Frankfurt y montarme en el tren con todo y moto me tomó algo de tiempo pero lo logré, con el problema de que tenía solamente dos días para hacerlo. Muy apretado de tiempo, pero esa era la última salida del tren antes del invierno y no me quedó otra opción mas que darle hacia adelante, y fijé la fecha para el 26 de septiembre. Hice la reservación y compré los billetes del tren por internet (http://www.dbautozug.de/autozug-en/destinations/) , organizé los vuelos, y me dediqué a empacar. Llevé conmigo varios juguetes y accesorios nuevos, entre ellos mi recién adquirido GPS, un Zumo 660 con un soporte Z-Technik, un localizador GPS SPOT para que mi amada me pueda ver en todo momento (sirve de maravilla), y el intercomunicador original Schuberth para mi casco, para poder escuchar los ladridos del GPS y algo de música por si me aburro. Ah, y también la cámara con infinidad de cables, cargadores, memoria SD, monturas y adaptadores.

El vuelo transcurrió sin novedad, inclusive llegué a Frankfurt a tiempo lo cual hoy día es toda una hazaña, y como ya había acordado con Stefan que me llevara la moto y el maletón con todas mis cosas y el equipo en un remolque no había ninguna preocupación por ese lado. Lo que sí iba a ser pesado era la espera en la estación, pues inicialmente consideré salir a dar in paseíto por el area de Frankfurt pero al ser un firme creyente de la Ley de Murphy, decidí no andar en la moto antes de tomar el tren y evitar el riesgo de perderme o tener in incidente que pusiera a riesgo toda la operación, y le llamo así porque esto fue mas parecido a una operación militar que a un fin de semana en moto.

Al llegar a Frankfurt tomé un taxi a la estación de tren de Neu-Isenburg, que está muy cerca del aeropuerto, y eso tomó unos diez minutos. Ya conocía yo el lugar, pues años antes me había quedado ahí en varias ocasiones, y Stefan ya me estaba esperando en la estación con su puntualidad de costumbre, con moto, ajuar, y la mano abierta para recibir unos buenos eurillos con una sonrisa enorme.

Y ahora?

Y ahora?

Cambié la moto de lugar y me puse cómodo pues el proceso de abordaje no comienza sino hasta las 1900. Moví la moto a un lugar con sombra para organizarme y poner la montura del GPS, eran tan solo las 1400, y qué mejor momento para hacer algo de mecánica e instalar la montura del GPS. Este soporte es del tipo que va fijado en el medio del manillar, así que hay que aflojar los tornillos de sujeción principales del mismo,  tomé las llaves Allen que venían incluídas  y… nada, el tornillo no se movió ni un milímetro.

La estación de juguete de Neu-Isenburg

La estación de juguete de Neu-Isenburg

Otra vez con más fuerza…. nada, y otra, y otra, y NADA, no se movió ni de broma, y esto debido a que la herramienta en cuestión  es idéntica a esas que vienen en las cajas de Corn Flakes para que jueguen los niños. Y así pues que ya a punto de fracturarme el metatarso desistí y me resigné a no montar el cochino GPS, en fin, lo puedo llevar en la bolsa que va sobre el depósito, supuse erróneamente. (Nota mental: Comprar un juego de herramientas decente).

A esperar…

Seguimos esperando...

Seguimos esperando…

IMG_1340Luego del fallido intento de demostrar mis proezas mecánicas, después de un par de horas llegó un grupo de Harleys. Eran cinco motos, con tres parejas, mas dos tíos solos. Se detuvieron a medio metro  y en las tres horas que estuvieron junto de mí nunca se dignaron ni siquiera a saludar, y de ofrecerme agua ya ni hablamos. Examinaron mi moto de pe a pa y cuando los saludé me ignoraron, no sé si habrá sido casualidad el que hayan llevado Harleys, pero quedé muy impresionado por su actitud arrogante. No voy a opinar si los atuendos nuevecitos de motero rebelde se ven ridículos o no, pero lo que sí me sorprendió es que a pesar de llevar en ellos más banderas americanas que la bahía de Boston en el 4 de Julio, ninguno hablaba inglés, o fingieron no hacerlo. Mamones de mierda.

Mis agradables vecinos

Mis agradables vecinos

 Cuando estaba terminando el análisis psicológico de mis vecinos llegó una 1200GS con un hermano BMWero muy amable, y tras él muchas otras motos. Se abrió la tiendita de la estación (cerveza YEEEEEAHH!) y comenzó a llegar el personal. A las siete en punto y de acuerdo al plan, se empezó a organizar todo, el cargar todos los vehículos fue rápido pues están muy bien organizados y no pierden nada de tiempo a lo idiota. Los carros porta-vehículos se preparan de manera que cuando llega el tren solamente hay que engancharlos, abordan los conductores, y listo. Con mi suerte, este día llegó el tren tarde pues venía desde Hamburgo, y así comenzó la demora.

P9300516P9300517

Todo listo!

Todo listo!

Abordé mi coche y compartimiento asignados ayudado por el camarero-conductor, un excelente señor llamado Hermann, y después de instalarme procedí al vagon restaurant. La cena no fue exactamente una experiencia culinaria pero hay que recordar que – después de todo – es un tren, y si el servicio fue pésimo por lo menos la cerveza estuvo muuuuy aceptable, así que después de engullir mi plato como las avestruces en el Serengueti engullen un gusano me fuí a dormir. Hermann ya tenía la cama preparada así que mi principal reto fue encontrar espacio para la PUTA MALETA y tratar de descansar, pues bien sabía yo que el dia siguiente iba a ser muy largo. Afortunadamente no tenía idea cuán largo iba a ser.

P9300518PA010525

PA010524

A contar ovejas…

 

 

 

 

 

 

 

Me encantaría poder decir que dormí bien, pero no fue el caso. Es mas, dormí como si al dia siguiente me fueran a ejecutar. Y lo curioso es que ni siquiera fue por una conciencia cochambrosa sino porque aparte de la emoción de estar ahí el maldito tren se movía tan violentamente que no sé como no se me salió el pollo que me cené, ha de haber sido por la cerveza que lo mantuvo quieto. Me enteré después que con todo el retraso el conductor quería ganar tiempo y le iba metiendo caña como si fuera a cobrar una herencia, pero con la mala suerte que se jodió un componente de los frenos auxiliares del tren y tuvieron que repararlo en Estrasburgo durante la noche, eso tomó un par de horas pero yo ni me enteré pues después de estar rebotando en mi cama como epiléptico por fin me quedé dormido.

Como me desperté temprano por la diferencia de horario, decidí ser productivo y cargar la pila del intercomunicador, pero al leer el instructivo me horroricé al ver que requiere MINIMO CUATRO HORAS para cargar por primera vez! O sea, ya me jodí. Lo llevé? Sí. Me sirvió? No. Tendré que contentarme con VER el GPS.

PA010527PA010529

IMG_1350IMG_1351

Por fin llegamos a Narbona con cuatro horas de retraso y ahí me empezó a subir la bilirrubina pues eso eliminó mi parada a comer en Girona y se hizo obvio que iba a estar muy apretado de tiempo para tomar mi vuelo a Madrid y conectar a Dubai, y esto no era negociable porque al día siguiente tenía que trabajar. Me dí cuenta que ya estábamos en Francia por la LENTITUD  de las cosas. Estos Franceses de la estación trabajan como si no comieran, pero comen como si trabajaran. Lo que en alemania tardó media hora aquí tomo dos. Por fin se descargaron los vehículos, bajé la moto y procedí a cargar el ataúd que traía por maleta. Salí de Narbona con dirección a España fácilmente pues como ya había estudiado el mapa ad nauseaum no tuve ningún problema para encontrar la gasolinera y la autoroute hacia Barcelona. Ya ahí, a meterle gas pues se hacía tarde, dispuestos moto y yo a devorar kilómetros como quien devora palomitas de maiz en el cine con película de miedo.

etapa1

Entrando a España por fin!!

Entrando a España por fin!!

Conduje mucho. No ví nada.

Para ser mi primer viaje por autovía podríamos decir que estuvo bastante bien pues no tuve oportunidad de aburrirme, al ir explorando tanto el comportamiento de la moto como mi capacidad (o falta de ella) para conducirla adecuadamente. Sentí por primera vez el efecto del viento fuerte en carretera, sin duda agraviado por llevar la odiada maleta detrás. Fue bastante agradable el ir acumulando confianza y por fin relajarme en lo que a la conducción de refiere, pues en todos otros aspectos los Dioses estaban en mi contra. La mayor parte del camino llevé una velocidad media de 110-120 km/hr aunque en un par de ocasiones que no había viento la subí a 140 sin novedad, y la moto super estable a pesar de ir cargado y mas tenso que cuando firmé mi primer acta de matrimonio.

Como ya describí antes, por falta de herramienta no pude instalar el GPS adecuadamente así que quedé totalmente a merced de la batería, y al ir disfrutando de la información del camino no fue sino hasta mucho después que se me iluminó la neurona y lo apagué para conservar la batería para la llegada a Barcelona, que sería cuando más lo necesite. Me dió mucha pena pasar de largo por tantos lugares interesantes para visitar en la costa Catalana, y especialmente me dolió no poder pararme a comer decentemente en Girona como era el plan original, pero ya había pasado de ser un viaje de placer a un viaje de traslado, y que mejor motivación que tener el trabajo de por medio. Alcancé sin embargo a disfrutar de un clima excelente y muchas vistas muy bonitas y – muy lejanas –  pues desde la autovía no se ve ni papa.

Mi iniciación al gremio motero no hubiera sido completa sin haber degustado los manjares que venden en las gasolineras, especialmente esos sandwiches que saben como si se hubiesen preparado para la semana santa de 1989, y en las tres veces que reposté combustible no me perdí la oportunidad de engullírmelos

Pero todo placer se acaba, y al llegar a la zona urbana de Barcelona, se desató el caos navigacional. El primer detallito fue cuando decidí ignorar al GPS y seguir la señal enorme que decía B A R C E L O N A , que de inmediato de transformó en LLEIDA-MADRID. Comienza el sudor frío pues mi vuelo sale en hora y media. En ese instante, me avisa el GPS que tiene la pila baja. Más sudor frío. Las prisas. El tráfico… Mientras digiero esto me he pasado la otra salida que dice el GPS… Otro aviso a Barcelonaaaa….PUTA MADREEEE! Tan tranquilo que iba hace dos minutooos!! Me salgo de la autovía, me meto a una calle horrible y pregunto a dos tíos: “Ooooiga…como salgo a Barcelona centroooo…?” me miran como si estuvieran viendo a un fantasma o a un caracter de “Star Wars”…pero ya me entero que son rumanos y me quieren hablar en Catalán. Me cago. Me cago… y Me Cago!

El GPS se vuelve a quejar que no tiene batería. Una hora para el vuelo. Los nervios se agudizan… Me reincorporo a la autovía y decido por fin escuchar al pobre GPS que ya no sabe en que puto idioma decirme que le haga caso, así que tomo la primera salida que dice CAMPUS DE LA UNIVERSIDAD DE BARCELONA y después una rotonda me lleva de regreso exactamente en dirección a donde vine. Una, dos, y tres vueltas más de pánico, me insulta la vieja horrible esa del SEAT blanco, y ya estoy en la Avinguda de les Corts Catalans o algo así, y no puedo ni oir el GPS ni verlo bien por el reflejo del sol. Comienzo a conducir como los scooters que me pasan por doquier a la velocidad de la luz, pues mi vuelo sale en :50 minutos Y YA NO ESTOY DE HUMOR. (Nota mental: Las prisas en moto no se disfrutan). De toda esta epopeya no hay ninguna foto pues no tuve tiempo ni de pararme a mear.

Mi pobre GPS está moribundo por falta de batería pero persevera y vive, es más, me es fiel hasta llegar al destino. Por fin, después de dos malas vueltas y multitud de juramentos  llego al local de Hispania Tours donde Volker me está esperando como lo habíamos acordado por teléfono. Me tardé tres segundos en bajar maleta, parar un taxi y con una promesa de 10 euros extra le ruego al chofer que me ponga en el aeropuerto en 10 minutos, y lo consigue exprimiendo bien y bonito a su pobre Skoda, esta hazaña a puesto en mi gran estima a los taxistas de Barcelona y por lo menos para mí son objeto de la misma adoración que los bomberos de Manhattan.

Durante esos diez minutos uso el roaming de mi móvil y me registro en el vuelo de Vueling y pago el extra por la maleta, esta vez sí ayudó la tecnología, y gracias a eso y a mi encantadora risa nerviosa la vieja del mostrador me acepta de muy mala gana pues voy CUATRO minutos tarde, no tiene idea lo que acabo de pasar. La muy pendeja.

Cristina y Diego

Cristina, Diego y mi sonrisa de político hipócrita pues estaba muerto de cansancio.

El resto ya es historia. Ningún contratiempo en el vuelo a Madrid ni en la conexión, de hecho conocí a Cristina y a Diego en el vuelo, encantadoras personas. Una muy buena experiencia con muchas lecciones, y a pesar de la adrenalina desperdiciada me encantó la vivencia. Ahora, a ver cuando puedo regresar a Barcelona y reanudar la jornada pero antes, habrá que ir de compras.

Las lecciones:

1) No ir tan corto de tiempo, evitar las prisas a como dé lugar.

2) Quemar la maleta esa y llevar sólo cosas ligeras (eso incluye el manual de mantenimiento de Clymer que pesa una putada).

3) Trazar la ruta adecuada en el mapa y guardarla en el Gepe Ese para evitar sorpresas.

4) Comprar herramienta. Ya.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s