El Comienzo

Parte 1: Un comienzo accidental – Octubre 2011

Siempre fue mi sueño por mucho tiempo el tener una moto BMW y disfrutarla en Europa. Tenía que ser una moto de ruta pues nunca he sido muy aficionado al off road, la emoción de escarbar excremento de vaca en los caminos rurales nunca me atrajo mucho, quizás sea porque nunca lo he intentado. Recuerdo claramente un poster de una R100RT que tenía colgado en la pared de mi habitación en la casa de huéspedes donde vivía como estudiante a principio de los ochentas. Tenía una vespa ciao nueva pero como no había mecánicos calificados a cada rato me dejaba tirado, pero entre semana disfrutaba una Honda CB900 Custom que me prestaba mi primo, siempre y cuando se la regresara los viernes limpia y con el tanque lleno, únicamente para que me la regresara vacia y sucia el domingo. Bueno el trato.

No era difícil controlar a la bestia excepto al detenerme pues mis pies no alcanzaban el suelo a menos que me acercara a la banqueta, y la única solución para los semáforos en rojo era simplemente pasármelos – con mucho cuidado eso sí -. Recuerdo que un día un policía de tránsito me hizo señal de detenerme, y cuando no lo hice pegó la carrera enfurecido para detenerme y de seguro llevarme al calabozo por arrogante y patán, ah pero cómo se rió cuando le expliqué el motivo, que si me paro me caigo! Al ver eso no le quedó otra mas que escoltarme con luces y todo el circo para asegurarse que no me mataran al pasarme los siguientes cinco semáforos. Eso quizás solamente pase en México.

El tener mi propia moto se demoró a través de los años por el paso de los años y el desarrollo de la vida diaria, como el ser estudiante y nunca tener dinero, comenzar una profesión, y por supuesto que el casarse jóven no ayudó para nada. Pensándolo bien, quizás simplemente una moto no tuvo tanta prioridad como conseguir un buen trabajo volando aviones y satisfacer los deseos de mi amada. Es posible, sin embargo, que de haberme comprado una moto tanto los aviones como la mujer se hubieran ido al demonio, y me hubiera evitado unos añitos viviendo el “sueño americano”, donde lo tienes todo y no puedes pagar nada. También es posible que así hubiera terminado vendiendo seguros en Tailandia o ropa interior en Bolivia… es una pérdida de tiempo el divagar así.

Adelantémonos treinta años, un segundo matrimonio y dos críos, y un buen día por pura casualidad me comenta un colega en el trabajo que fulanito – otro colega – está vendiendo su moto, nada menos que una BMW R1150RT exactamente como la que siempre he querido, es un modelo 2001 con menos de cinco mil millas (odómetro en millas, pues la trajeron de Inglaterra), y color gris plata! De esa manera no me quedó mas remedio que hablarle al tipo e investigar, y cuando me dijo el precio simplemente me quedé frío de lo bajo que era, lo primero que me vino a la mente fue la frase esa de la película “El Padrino” que dice de “…una oferta que no se podrá rechazar”, y al verla por un segundo decidí comprarla de inmediato, aún sin saber qué diablos iba a hacer con ella.

De alguna manera conseguí el gesto aprobador de mi guapa y sabia esposa (“La Dómina”), que de manera tranquila y tolerante aprobó la compra del letal juguete siempre y cuando no lo usara en Dubai. Honestamente, ese fue siempre mi plan, pues la idea de acabar embarrado como mosquito en el parabrisas de un todo-terreno conducido a la velocidad de la luz francamente no me atrae. Es en verdad espeluznante la manera de conducir de los de aquí, sin broma.

Así que voilà! así terminé siendo el orgulloso propietario de una saludable pero abandonada R1150RT como la de mis sueños, ahora, a repararla, y a pagar. Mucho.

"Una oferta que no puedo rechazar?"

“Una oferta que no puedo rechazar?”

Después de un poco de atención. Así estaba cuando la fui a ver...

Después de un poco de atención. Así estaba cuando la fui a ver…

Un poquito de óxido...por todos lados!

Un poquito de óxido…por todos lados!

Nada que no se pueda pintar...

Nada que no se pueda pintar…

y el precio?...

y el precio?…

El precio de compra de alrededor de menos de 2,000 euros fue practicamente un regalo pues estaba muy abajo del mercado. No tenía la menor idea de su condición real pero se veía en bastante buen estado considerando la edad, sólo un par de rasguños y algunas piezas oxidadas que se veían fáciles de cambiar bajo el ojo de un novato emocionado. La pobre moto habia pasado ya unos años arrumbada en un garaje y ahora estaba en casa de otro compañero siendo restaurada. Este tio es ingeniero mecánico y estaba haciendo un excelente trabajo, así como “el Fénix que renace de sus propias cenizas”…como diríamos por allá.

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El que la batería estuviese muerta no me pareció nada extraño bajo las circunstancias, y con toda emoción me fuí volando al concesionario BMW Motorrad a comprar una nueva (¿esperarme? ¡Jamás!) y de esa manera conocí los precios BMW. La instalamos en menos que canta un gallo y… nada! Nada de ignición! Inmediatamente sospechamos falta de chispa o combustible, inspeccionamos las bujías…todo bien… ah! Combustible! No… sí tiene gas!… Y así pasaron dos largas horas de diagnóstico hasta que fue obvio que se requería una nueva bomba, con líneas y todo. Va de regreso la moto al garaje y yo a mi casa con los hombros caídos.

Las partes originales BMW para moto no son abundantes en los Emiratos, y cuando las hay, te las cobran con sangre y saña, así que la solución fue traerlas yo mismo de mis vuelos, preferentemente de los USA, y así me puse en contacto con Duncan en BMW of Manhattan quien me tuvo una paciencia de santo al proveerme de todas las partes necesarias, como la bomba de combustible y otras no tanto, como la infinidad de tornillos, tuercas, rondanas, mangueritas y logos que elegí cambiar. Al cabo de unos cuantos viajes por todos lados completé la lista de partes y se terminó la restauración, también compré todo mi equipo: Una chaqueta Airshell de BMW en amarillo de alta visibilidad, pantalones, guantes y botas Airflow, mas un casco Schubert C3. Ah, y sin olvidar los calcetines BMW que seguro contribuirían a mejorar mis aptitudes de conducción ya sea por osmosis o por arte de magia. No olvidemos el llaverito original BMW que es tan importante. Todo esto se llevó alrededor de tres meses, y todos mis ahorros.

Finalmente llegó el día esperado para ir a recoger mi juguete, y me fuí a por ella más contento que un puerco en caca. Al llegar a casa de Alf (el amigo restaurador) me encontré con Abit y su grúa (más bien un camión con plataforma) un tio Pakistani muy agradable recomendado por el concesionario BMW, y que es gran experto en eso de andar recogiendo motos por todos lados, o pedazos de ellas, según sea el caso. El “maestro” Alf tomó la moto, el motor arrancó de inmediato con la mayor precisión germánica, y con mano diestra condujo a la recién bautizada “Motorka” (siendo mi mujer de origen Checo, quedó muy ad-hoc) y la subió al camión. Un milisegundo después empieza a salir de la línea del freno delantero un chorro de líquido hidráulico, así como cuando le cortan la yugular a las víctimas en las películas de horror. La sonrisa se me extinguió instantáneamente seguida por mi repertorio entero de insultos y juramentos. Decidí de cualquier manera llevarme a la víctima a casa, ahí por lo menos estará de adorno para impresionar a mis vecinos, aterrorizar a mi mujer y para que juegue mi hijo.

Al menos sirve para jugar...

Al menos sirvió para jugar… (Febrero 2012)

Ahora la misión era encontrar las líneas de repuesto. Al ver el precio de las originales BMW entré en shock pero después de investigar un poco me decidí por las líneas trenzadas de acero inoxidable de Spiegler. Tardaron una semana en llegar mas otras dos para que Alf las instalara pues yo de mecánica sé lo mismo que mi gato sabe de física cuántica. Lo hizo rápido y me sorprendí al ver que no era tan difícil como pensé.

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Así por fin, Halás, se completó la reparación y quedó mi moto en perfecto estado, aunque sin registro, seguro, y yo sin licencia, mi emoción se limitó a verla en mi garaje (dónde más?) y todo lo que pude hacer con mi preciosa gemma stationarius era arrancar el motor para deleitarme con su sonido y echar a volar la imaginación, y de paso recargar la batería, pero esa ya es otra historia…

Parte 2: Arde Troya – Marzo 2012

Un día como cualquier otro, no me pude contener la emoción y sucedió lo que se puede llamar “La joya de la corona de la idiotez”. Mientras estaba yo ocupado con algún quehacer del diario – de esos que no faltan – me pasó por la cabeza el echar a andar el motor por unos minutos para “cargar la batería” y arrullar mis sueños con el motor de mi poderosa RT, y… ¿porqué no? me dije. Así que sin perder un minuto más me fuí a abrir la puerta del garaje para tener algo de ventilación y permitir que a mi vecino el sarraceno le diera envidia, eché a andar el boxer con el ahogador ajustado para darle una cantidad decente de RPM’s, y me volví a continuar lo que estaba haciendo (algo muy importante, me supongo) todo esto a las prisas, y fue ese el momento cuando algo me distrajo, no sé si el teléfono o alguna encomienda de la patrona, como suele suceder.

Los expeertos bmweros entre ustedes ya sabrán a donde va esto, cuando diez horas después salí para irme al trabajo y me pregunté “porqué diablos está el garaje abierto?” cuando ahí sentí cómo al unísono se me detenía el corazón y se me caían los huevos al piso al darme cuenta del mal que le había hecho a mi Preciosa, ya reducida a un ente silencioso con un panel de instrumentos muerto y un olor a plástico quemado. Les juro que me quise morir en ese mismo instante. Este es exactamente el tipo de cosas que son extremadamente efectivas para reducir la autoestima a su mínima expresión y, además, te convencen que eres realmente la criatura más estúpida en la faz del planeta.

¿Que hice quéeee?...

¿Que hice quéeee?…

Les ahorro el resto del relato, pero que baste decir que no me fuí a trabajar muy sonriente, y creo que ese día hice a un lado mis dones de santo y me la cobré con quien se dejó.

El daño evidente era mínimo (después de unos tragos), tan solo una pequeña area del carenado en el lado derecho junto al tubo de escape quedó como pan tostado, y por supuesto que ni hablo de cuando quise arrancar el motor pues no hubo sonido de ninguna clase. De inmediato tuve visiones del interior del motor con apariencia de horno viejo de leña, o de esas paelleras que se le olvidaban a la abuela en la lumbre. El llamar a Alf y confesarle que había cremado su creación era impensable así que decidí hacer lo que debería haber hecho desde un principio: Llevar la moto al concesionario y poner mi mejor cara de imbécil. Para ese efecto, llamé de nuevo a mi buen y fiel amigo Abit y su grúa-plataforma – ahora funcionando como ambulancia – .

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Carenado al Horno

Carenado al Horno

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Pues el aceite...que no se vé!

Pues el aceite…que no se vé!

"a ver mi amor, deja te explico..."

“a ver mi amor, déjame te explico…”

El asesor de servicio de BMW se las arregló para no soltar la carcajada cuando le describí los hechos, pero estoy seguro de lo que ha de haber pensado. De cualquier manera me ofreció algo de consolación al decirme que ya había visto la misma situación – aún peor –  y que el motor estaría bien. Pude haberlo nominado para un “Oscar” a la mejor actuación ahi mismo pero resultó que decía la verdad, pues aparte del relay del motor de arranque y un par de piececillas de plástico que se quemaron todo lo demás quedó intacto y sin evidencia de mi numerito pero tengo que confesar que reparar mi ego tardó mucho más. La reparación fue rápida en cuanto traje las piezas de repuesto de Nueva York, y tuve el buen juicio de salvaguardar a la víctima y mantenerla lejos de mí hasta no registrarla y obtener mi licencia (carnet) de conducir, y así protegerla de mis ideas brillantes. Nunca me imaginé que eso era solo el principio de mis “peripecias” de novato (por no llamarles de otra manera).

Asegurar la moto no fue ningún problema, para los estándares de los Emiratos mi moto es ya una porquería obsoleta así que solo puede asegurarse contra daños a terceros, y a nadie le importó el hecho de que yo no tenía licencia de motociclista (me hubiera encantado que todo lo demás fuera así de fácil). Luego, me fuí a una de las escuelas de manejo más conocidas y me pasé los próximos tres meses en compañía de decenas de tíos cuya mayor ilusión es obtener su licencia de motociclista para poder aspirar a un empleo repartiendo algo, ya sea periódicos, pizzas, etc. con muy poca gente como yo haciéndolo por recreación. Estos pobres diablos tienen que repetir sus exámenes una y otra vez, y pagar con creces cada vez. Es especialmente duro para ellos pues ganan muy poquito en sus empleos en construcción, limpieza, o lo que sea, y generalmente vienen de países como la India, Bangladesh, Nepal, donde la pobreza puede ser extrema.

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Tras soportar una infinidad de idioteces en la escuela por fin obtuve mi licencia (o “carnet”), realmente se me acabó la paciencia y cuando por fin terminé todo ya tenía bien montados los instintos asesinos, pues a pesar de que los pobres instructores hacen lo que pueden realmente de motos saben lo que yo sé de ingeniería genética. Mi buen amigo Don, un canadiense, también disfrutó del mismo éxito y gusto al pasar el exámen de “camino” pues los dos habíamos tenido que repetir el exámen de maniobras, y el gusto fue no tanto por pasar sino por sobrevivir! – literalmente – , pues andar en moto en Dubai elevó en mi el significado de la palabra “terror” al nivel máximo al estar rodeado constantemente de imbéciles conduciendo sus SUV’s de manera agresiva tratando de convertirme en puré. Juro que no había estado tan asustado desde los trece años, cuando tuve que ver el filme “El Exorcista” y tuve pesadillas por toda una década. Esto fue un paso definitivo pues cualquier dud que pude haver tenido respecto a conservar mi moto en Dubai se disipó más rápido que mis ahorros en la tienda BMW.

Ahora la misión se convirtió en registrar la moto, y para ello llamé a mi viejo amigo Abit y su grúa. Ya diestros en el arte de subir la moto a la plataforma lo hicimos en un santiamén y nos dirigimos a la estación de policía más cercana, donde fue un gusto pagar el 50% extra que te cobran por hacer todo el papeleo por tí tras bambalinas (y es legal),  evitar el agravío vale hasta el último centavo. Debo de decir que el servicio es bastante eficiente siempre y cuando llegue uno temprano antes que a los habibis les dé hambre, las instalaciones son de primera aunque las hordas hindús y pakistanis se niegan a aprender lo que significa esperar su turno.

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La lección hasta ahorita ha sido clara, en lo que a la moto respecta es necesario rodearse de gente que realmente sepa lo que está haciendo, y si quiero que las cosas salgan bien hay que tratar con profesionales y evitar liarse con gente que no sabe lo que hace. Una hora después, voilá! salí de ahí con mi flamante, funcionante, hermosa y legal moto, pero para evitar más desaires y sorpresitas me negué a conducirla de regreso al concesionario y prepararla para el embarque, removiendo combustible, parabrisas (pantalla), espejos, y desconectar la batería.

En la próxima parte, ya veremos más de la comedia griega interminable que empezamos por aquí…

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Lista para ser empacada...

Lista para ser empacada…

Parte 3: Enviando una bomba

El intentar enviar mi moto a Europa desde Dubai podría compararse con querer enviar un arma nuclear a Irán. La mayor parte de las compañías que contacté simplemente no se interesaron y raramente contestaron mis mensajes o mis llamadas, como a quien no le hace falta el negocio. Gracias a mi amigo Rolf y su experiencia en el ramo terminé conociendo a Brunhilde Maritz, gerente de la empresa “Freightworks”, que a base de golpes y gritos se encargó que me atendieran. Ya una vez organizado esto, ahí viene Abit de nuevo con su camión por enésima vez y nos llevó a la zona de carga, donde los chicos hicieron un trabajo estupendo al empacar la moto y enviarla al puerto de Jebel Ali, al sur de Dubai, que es donde se maneja la mayor parte de la carga marítima. Ya ahí se le montó en el barco porta-contenedores “Tamina” de Hapag Lloyd. Como hoy en día los contenedores son traceables en tiempo real, fue muy entretenido seguir el progreso del barco por internet, primero fue a Pakistán, de ahí a la India, a Alejandría a través del canal de Suez, una parada en Malta y luego directo al destino final en Hamburgo. Esto se llevó exactamente 30 días como me lo habían prometido. Ahora la pregunta es… se vale poner todas esas banderitas en las mochilas de la moto??

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tamina

San Stefan

La pesadilla del envío aún no terminaba. Mientras la pobre moto iba disfrutando en el crucero del amor y después de horas y horas en internet, ya al borde de la locura me topé con la companía Knopf Tours (www.knopftours.com) y su dueño Stefan Knopf, quien es la solución total en lo que respecta a organizar todo respecto a motos en Alemania. No tendría suficiente espacio aquí para describir todo lo que hace y lo bien que lo hace así que solo mencionaré que él se encargó de organizar todo, desde aduanas hasta el transporte de la moto, desempaque y preparación, así que la próxima vez que la ví fue estacionada junto a mi habitación en su B&B, en perfecto estado y lista para salir a rodar. Eso me quitó un peso de encima (y una buena cantidad de pesos también, pero no me importó un comino con tal de saber que estaba en manos de profesionales. Ya con eso, me seguí dedicando a contemplar mi casco y mi atuendo de motero empolvándose en el closet por unas semanas más.

A motear, ¿¿por fín??

Hay muchas ventajas de tener una esposa Checa. Una de ellas es que todo el día te mira la gente  con respeto y hasta temor, pues la única explicación lógica para que una mujer rubia despampanante y tan hermosa vaya al lado de un hombre bajito, calvo, rechoncho y encantador es que sea un mafioso de mierda al servicio de un cartel internacional de la droga, o simplemente que esté podrido en dinero. Pero como no es ni una ni otra, tendremos que conformarnos con la verdad, que simplemente es que cocino de poca madre y no me incomoda lavar platos sucios ni cambiar pañales con caca. Esto para la mayoría de las mujeres es equivalente a sacarse la lotería. Ah, y aparte de eso, hago críos hermosísimos.

En fin, otra de esas ventajas es que un par de semanas al año se pueden dedicar totalmente a la salud, y me refiero a la SALUUUD de brindar con una de las mejores cervezas del planeta, a costa de la otra “salud” que es la que sufre, pues la comida podrá ser deliciosa pero el concepto checo de un vegetal es un pedazo de cerdo de kilo y medio. Que baste decir que a los tres días ya puede uno oir cómo le crujen las arterias. Bueno, para eso tienen el famoso slivovice, un destilado de ciruelas muy sabroso pero que es el equivalente natural al combustible aeronáutico… pero ya me estoy desviando del tema de la moto.

Un sandwich hidráulico

Un sandwich hidráulico

¿Directo a la coronaria...?

¿Directo a la coronaria…?

En fin, camino a Czechia decidí viajar vía Francfort y hacer una “escala técnica” en Heidelberg para reconocer el terreno. Un aspecto interesante de viajar en Alemania es que es casi imposible perderse, y la calidad y alcance del sistema de transporte es excelente, aunque siendo éste un viaje exploratorio me fuí a la segura y tomé un shuttle de Lufthansa directo a casa de Stefan en Heidelberg. Es una casa muy grande que ha sido adaptada a la perfección, pues hay espacio para guardar motos y darles mantenimiento (Andy el mecánico está disponible para os inútiles como yo) y hay unas instalaciones excelentes para los moteros, cocina, jardín con BBQ y hasta espacio para los que quieran acampar. El tesoro verdadero está en la máquina vendedora de cervezas, a 1 euro cada una.

comienza la jornada

comienza la jornada

y todo por no estudiar...

y todo por no estudiar…

El optimista creía que iba a motear

El optimista creía que iba a motear

El encanto se rompió a los minutos de haber llegado pues la moto NO LLEGÓ!! ME CAGOOOOO!!!

¡Quiero mi moto YAAA!

¡Quiero mi moto YAAA!

Así comenzó la puta maldición que son los fines de semana para mí en europa cuando tengo que hacer trámites, dejar o recoger la moto para depósito o mantenimiento. Ese es un problema que hasta la fecha me trae jodido cada vez que planeo un viaje a Europa para ir a motear, pues los fines de semana es cuando la gente viaja más y los negocios esenciales cierran. En Alemania hasta las gasolineras cierran. Por fortuna pude dejar en a bodega de Stefan el maletón de 30kgs que traía arrastrando con todo mi equipo, esencial el poco e inútil el mucho, y continué mi viaje a la república Checa tomando el tren de regreso al aeropuerto inmenso de Francfort, de ahí un vuelo a Praga y después el tren a mi destino final, Zlín, y es por eso que aquí cambia el nombre de la historia a “Aviones, Trenes, Automóviles…y una RT”.

En la próxima parte, empezamos con el PRIMER PININO EN MOTO!

seguimos trabajando...

seguimos trabajando…

Saludos y gracias por leer,

8 thoughts on “El Comienzo

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